lunes, 7 de octubre de 2024

MARGARITA/CAP.4©®

 





Dicen que “el que la sigue la consigue”. Margarita, la noche anterior, logró convencer a su no novio. Saldrían del hotel.
Esa mañana, fueron a reconocer el terreno y pasar calor... Demasiado calor.
Con un top de transparencias y un “short" vaquero, Margarita, demasiado “short”, cogió un bolso que, por su volumen, podría servir para esconder un cadáver y, andando, pusieron rumbo hacia donde veían gente.
Llegaron al centro, allí posó, como toda turista, bajo el mausoleo en honor a Habib Bourguiba, primer presidente de Túnez. Dudo que, Margarita o Ra, supieran que eran aquellos arcos, quién fue el personaje, o pronunciar su nombre.
Sudorosos, se metieron en pleno zoco.
Allí, consiguieron aliviar un poco el calor, bajo soportales o callejuelas con sombra, se entretuvieron viendo montones de artículos y cachivaches.
A Margarita le gusta la bisutería. Los puestos de pulseras, collares y pendientes, eran como un mercado medieval de los que ella conocía, pero a lo bestia.
Sin embargo, no compró nada... No sabía en qué idioma hablar, más bien, desconocía que los vendedores pueden chapurrear el español, porque ella no sabe otro idioma. 
¡Cómo tantear y regatear un precio!
Evidentemente, de entrada, todo era desproporcionadamente caro.
Total,de nuevo, chorreando por los sobacos, la frente y todo en conjunto, se tiraron a las calle, para regresar al hotel.
Bajo el sol tunecino, con el “short”, desde hacía dos horas, incrustado en todo su culo, vieron calesas circulando por la carretera.
No, tampoco se les ocurrió parar a ninguna y regresar descansados al hotel.
Raimundo, al límite de la deshidratación, hacía rato que venía protestando.
Faltaban cuatro días para la vuelta a casa, pero no volvería a salir del hotel, lo tenía clarísimo.
Se pegaría a cualquier tumbona como una lapa y un copazo a un lado. Había visto lo suficiente.
Esa noche, después de descansar de la tralla de la mañana y comer, Margarita envío a su amiga un hotel-tour.
Otra vez, un vídeo, movido, de las distintas instalaciones. Casi todas sin gente, algo curioso. También todo lo que había en el buffet.
Justo en ese momento buffet, se cruzó una chica que, al darse cuenta de que Margarita estaba grabando, frenó en seco.
Margarita, con todo su acento y expresividad popular le dijo “¡Tira, tira!” “¡No te preocupes!”
¿Era española? ¡Negativo!
El ”tira, tira” lo entendió por el lenguaje no verbal que le hizo Margarita con la mano libre.
Lenguaje internacional...
Después de enviar el vídeo y algún audio, se fueron a cenar.
Esa noche decidió jugársela. Dejó el pollo y la pasta. Decidió coger algo típico con mucho color.
Color y sabor... ¡Picante!
Bueno, otra cosa que no se sabrá, ¿qué provocó la diarrea? ¿Las especias? ¿El calorazo de la mañana? ¿Ambas cosas, más todos los copazos que se bebía?
Lo cierto es que, para Margarita, no hay viaje sin diarrea, da igual Túnez que Mallorca, termina siempre en “cagada”.
Al final, después de varios viajes al baño... Le dio un buen estreno a la ducha del váter... Consiguió dormir.
A la mañana siguiente, sola en la habitación, sabemos que Ra ahueca el ala temprano, contactó con su amiga.
Ya había dejado de ir al baño, le escocía el culo, pero no dejaría de beber alcohol, ante la sugerencia que su amiga le hizo.
Volvió a repetirle la escasa graduación de los licores de allí, todos de garrafón, lo que iba incluido en la tarifa de pulserita. 
También extrañaba el sabor del tabaco. Tenía cierta afonía desde que había llegado. Decía que era muy fuerte y rascaba en la garganta.
¡Qué era todo muy raro en ese país!
Entonces le relata un suceso paranormal que sufrió la primera noche.
Al llegar tan tarde al hotel, no se duchó, se metieron en la cama tal cuál. Margarita siempre lleva dos cadenas al cuello y tres pulseras, todo de oro. Una de ellas, regalo de Ra.
A la mañana siguiente, las cadenas y las pulseras estaban de color cobre...
Pero no a trozos, ¡color cobre unificado! 
¡Hostias! Margarita estaba asustada.
Su amiga le dijo si había contemplado la posibilidad de que, el haber probado todos los perfumes del ”Duty free” del aeropuerto, habían hecho alguna reacción química en las joyas.
¡No, imposible! No se los echó sobre las alhajas.
A ver, desde el mediodía, hasta la noche, muy tarde, que llegaron, toqueteando todo, da igual donde hubieras pulverizado el perfume, no sé, quizá tenga que ver...
Sin obviar que no se asearon... En fin, una mezcla de olores y vapores intensa.
Guardó las “jojoyas” y las limpiará en territorio seguro.
Pasaron los restantes días por el hotel, más piscina, más tumbonas y nada de jacuzzi, que ya me extraña.
El día de la salida hacia Spain, prometía ser más largo que un día sin pan. De Madrid se iban dos días a Salamanca, al pueblo de Ra, algo que no le hacía especial ilusión a Margarita.
Ella es de asfalto y nada de familias. En el pueblo del no novio, asfalto poco y sus dos hermanas, todavía instaladas en la casa familiar, agotando los días de temperaturas agradables, de vacaciones.
10º- 12º eran las temperaturas mínimas que estaban teniendo de media en la Comunidad y Margarita  con ropa del Túnez a 30º...
¿Sería previsora? Las noticias, el tiempo, las guerras... Margarita no lee ni ve las noticias.
No tiene aplicaciones que la orienten, porque no tiene el más mínimo interés.
A Margarita la sorprende un tsunami Cádiz, aunque lo estuviesen advirtiendo semanas y horas antes, sonaran sirenas y viese a la gente correr... Así es.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

GLORIAS POR LA GRACIA DE LAS PESETAS

 Hace unos días, saltaba la liebre. Un presentador, muy conocido, de la RTVE Canarias, fue invitado a un podcast. Entre varias declaraciones...