lunes, 18 de marzo de 2024

MARGARITA/CAP.1©®



  





Margarita es una amiga a la que conocí hace un montón de años.
Somos y vivimos en Guipúzcoa y nos conocimos en un trabajo.
Es una tía peculiar; aunque con un buen fondo, algo que, al fin y al cabo, compensa el resto de sus males.
Viuda desde hace tiempo, tiene un hijo mayor, ya independizado.
Con ganas de entrar y salir, en una de esas salidas, conoce a su no novio.
El tío regenta un negocio y le va bastante bien, pero bebe un poquito de más, algo que molesta a Margarita dependiendo del día.
A veces, el no novio, se va a dormir a casa de Margarita. El no novio, debe tener derecho a roce, dependiendo también del día y lo que haya bebido ese día.
A ella también le gusta el "pipiribipipí", aunque en dosis más bajas.
Cuando sale, menos agua, bebe cualquier cosa y, en casa, cuando estamos hablando por teléfono, escucho cómo se sirve los "lingotazos" de lo que sea.
Ya de noche, se traga la pastillita del sueño y queda lista hasta la mañana siguiente.
Margarita suele darme la chapa día sí, día también y el día del medio. Chapa, que yo escucho resiliente, para después darle mi más sincera opinión; cruda y real.
Todos son problemas para Margarita; parecería una mujer atormentada, pero no, o sí... ¡Atormentada y qué atormenta!
Se queja del no novio, se queja de un piso heredado de manera repentina, se queja porque llueve y cuando no llueve, porque debería llover, ¡coño!
Realmente no tiene ningún problema y quizá sea eso, es de esa clase de personas que necesitan problemas para quejarse.
Y para quejarse, si no los tiene, se los inventa.
La agobia no tener una pareja a su gusto.
El no novio, no es agraciado ni cumple los requisitos de edad que ella exige.
Buen mozo, entre los 35-45 años, es su prototipo deseado. Ni en las mejores noches de vino y cubatas, puede ver al no novio apañado.
Y es que Margarita, lo único que tiene subido es la autoestima.
No es fea, tampoco es guapa. No está obesa, tampoco delgada, no tiene 35 años, ni 45 tampoco.
A ver, Margarita está acariciando los 60, pero no los mismos 60 de Sharon Stone... Tiene barrigón, piernas gordas, cara de mala leche y rubia, gracias a L'Oréal. Pero abusando de tinte, la textura y aspecto de su pelo es como la crin de un poni salvaje, encrespado y quemado.
Pero, Margarita se mira al espejo y ve a la Barbie Malibú, y lógicamente, quiere un Ken, de 40 tacos y buenorro.
¿Qué le digo? ¡No dejes de soñar!
Total, a la espera del Ken, le entraron ganas de viajar y se fue con el que tenía a mano, el no novio, adoptado como animal de compañía.
Allá que se van a Zanzíbar... Pagaba él, claro, pero todavía me estoy preguntando quién les dio la idea. Puedo afirmar, afirmo y juro, que Margarita no tenía ni puta idea de que existía Zanzíbar.
África, así en general, como continente, sí; y quizá Marruecos o Ceuta, pero, ¿Zanzíbar? ¡Ni de coña!
Cuando le dije dónde estaba, se asustó un poco por eso de África=leones, pero nada más.
No recibí ninguna llamada, desde aquel exótico destino; Margarita tampoco conoce el roaming; además, estaba entretenida con su "crush".
Cuando regresó, poco tenía que contar.
Se pasaron los días enclaustrados en el resort de pulserita; de la habitación a las tumbonas y así sucesivamente. Quizá pensaba que, si salían del recinto, manadas de leones campaban a sus anchas por las calles...
Ya le había quedado el gusanillo de viajar y reservó dos viajes más, esta vez, para ella sola. En algunas decisiones es audaz, después pasa lo que pasa y el drama asoma.
Y no lo digo por el hecho de viajar sola, en absoluto, salvo que, existen seres humanos, que no están para andar solos por ahí sin que lleven una señal de advertencia.
Llegó el primero de los viajes; tenía ganas de calorcito en febrero y, el norte, es el norte por mucho cambio climático que haya.
Margarita volaba desde el norte hacia el sur en un vuelo reservado por el IMSERSO, toda una osada aventura...
Osada, porque el IMSERSO es otro mundo.
Incoherente, en el extraño caso de Miss Margarita. Si pensaba hacer amistades de determinada edad, no había elegido los acompañantes adecuados.
Vamos, que un Ken quedaba absolutamente descartado.
Y, teniendo en cuenta, que tampoco es de sociabilizar mucho, en general, le sobraban el ciento y pico de personas que iban.
Vale, quería "playuqui" y llegar a Vizcaya negra como un tizón.
El no novio la lleva al aeropuerto.
En una maleta mediana llevaba lo que ella consideró, ropa de primavera/verano que ocupaba poco.
Despegó el avión a la hora prevista; no tuvo tiempo todavía de fijarse en la superpandi que llenaba el avión, fletado única y exclusivamente para ellos.
Todo muy VIP... 330 e/10 días/9 noches.


























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